Docentes y alumni de LCI Barcelona participan en films nominados al Goya a Mejor Película de Animación
Decorado, El tesoro de Barracuda y Olivia y el terremoto invisible cuentan en sus equipos con profesionales formados en Animación 2D y 3D
La 40ª edición de los Premios Goya, que se celebrará el 28 de febrero en Barcelona, tendrá una presencia destacada de talento vinculado a LCI Barcelona. Tres de las cinco películas nominadas a Mejor Película de Animación cuentan con la participación de docentes y antiguos alumnos del área de Animación del centro: Decorado, dirigida por Alberto Vázquez, en el que ha trabajado como animador el profesor Sergi Miranda; El tesoro de Barracuda, de Adrià García, donde ha colaborado el alumni Izhan Alcántara recomendado por el docente Juan Huarte; y Olivia y el terremoto invisible, dirigida por Irene Iborra, y que ha contado con la participación de la profesora Susana Martín como directora de producción.
Estas nominaciones confirman la posición de la escuela en el mapa de la animación española, en un momento de clara consolidación del sector.
El caso de Izhan Alcántara ejemplifica el paso casi inmediato entre la formación y la primera línea profesional. Recién titulado en la diplomatura de Animación 2D y 3D de LCI Barcelona —hoy transformada en grado—, se incorporó al proyecto de El tesoro de Barracuda como rough animator apenas tres meses después de terminar sus estudios.
“Entré a través del estudio StarToons, después de hacer una prueba. Me recomendó un profesor y, tras pasar el test, empecé a trabajar”, explica. Su participación se concretó inicialmente en cuatro planos como responsable de la animación base —el esqueleto del movimiento— y posteriormente en tareas de inbetweening, completando y refinando secuencias.
Cuatro planos pueden parecer pocos para quien desconozca el oficio, pero en animación cada plano implica horas de trabajo minucioso. “Recibía el archivo con la animática, que ya marca el encuadre y el movimiento general. A partir de ahí tenía que decidir las expresiones exactas, cómo se movían los personajes, la física… Y luego viene el feedback, corregir, ajustar. No es hacer el plano y ya está”, detalla.
El proyecto, además, conectaba directamente con su imaginario creativo. “Me encantan los piratas y el estilo de animación era exactamente lo que soñaba hacer. Recuerdo estar muy tenso esperando el resultado de la prueba. Lo necesitaba”, confiesa. La exigencia técnica fue elevada, ya que la producción requería una animación más fluida y trabajada de la que estaba acostumbrado a hacer en el entorno académico. “Fue como un máster. Aprendí muchísimo y entendí mejor cómo funciona la industria desde dentro.”
Trabajar en un largometraje que ahora compite en los Goya ha supuesto también un impulso profesional. “Creo que parte del trabajo que voy consiguiendo viene de ahí. Es una buena carta de presentación en el currículum, pero sobre todo me ayudó a asentar las bases y a ganar seguridad.”
A quienes aspiran a dedicarse a la animación, Alcántara les lanza un mensaje directo: perseverancia. «Cuando buscas trabajo encuentras mucha incertidumbre. Yo diría que hay que ser constante. Aunque te digan que no en 300 sitios, en el 301 puede que te digan que sí.” Recuerda que, en sus inicios, debía superar pruebas técnicas que podían tardar meses en resolverse. “Es frustrante, pero si sigues, las oportunidades acaban apareciendo.”
Formación abierta en un sector en transformación
David Carretero, responsable del área de Videojuegos, Animación y VFX de LCI Barcelona, subraya que ver a antiguos alumnos en producciones nominadas a los Goya es, ante todo, motivo de orgullo, pero también la confirmación de un enfoque formativo.
“Es muy satisfactorio encontrarte alumnos que salen y que ya están trabajando en producciones de este nivel”, señala Carretero. A su juicio, la clave no está en formar perfiles rígidos para un único nicho, sino en ofrecer una base amplia y adaptable. “Nuestra formación es muy holística. Trabajamos muchos conceptos, pero sobre todo buscamos que cada estudiante encuentre su manera de hacer, su huella”, añade.
El sector, recuerda, está en constante evolución, especialmente con la irrupción de nuevas herramientas digitales y la inteligencia artificial. “Es un mundo totalmente cambiante. Lo que hoy enseñamos puede transformarse en pocos años. Por eso es importante que no salgan preparados solo para una tarea mecánica, sino con capacidad de adaptación.”
Carretero rechaza una visión alarmista sobre la IA. “No ha habido un cambio repentino que haya dejado fuera a cientos de personas. Es una herramienta más, que se está refinando. Puede ayudar en procesos como el brainstorming, la creación de moodboards o tareas técnicas, pero la parte artística sigue siendo fundamental.” En animación, insiste, el oficio va más allá de la técnica. “Lo importante es tener el ojo entrenado. Detectar un error, ajustar un movimiento, decidir una expresión. Esa sensibilidad no la sustituye una herramienta”.
